“El perfil de los nuevos clientes es el de adultos con una posición económica medio alta, con formación académica, que desean confirmar o descartar ciertas sospechas

¿Le pondría un detective a tu hijo? Una sospecha o la necesidad de saber qué hace un hijo cuando sale por la noche o cuando está con sus amigos ha llevado a muchos padres a contratar un investigador privado.

Los detectives privados han comprobado cómo el número de padres que acuden a sus despachos con el objetivo de conocer qué hacen sus hijos cuando están fuera de casa ha aumentado vertiginosamente. De repente, estos investigadores, se convierten en los ojos de los padres. Detectives que vigilan a los hijos desde el lugar indicado por los padres y el tiempo pactado de antemano.
El perfil de estos nuevos clientes es el de adultos con una posición económica medio alta, con formación académica, que están preocupados por sus hijos y por su futuro y desean confirmar o descartar las sospechas sobre el comportamiento de sus vástagos. Lo que más preocupa a los padres son las compañías que frecuentan sus hijos y si consumen o no drogas.”
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